sábado, 16 de febrero de 2013

Capítulo Uno ( 2º parte)

- Veamos, ¿por dónde iba?Ah, ya recuerdo...
<<Con todo esto la armonía volvió a sus vidas. Muchos reyes llevaron a los habitantes de ambos mundos por el camino de la paz y la felicidad. Cuando se creía que todo estaba arreglado, humanos y magos volvieron a entrar en guerra. Miles de personas murieron y otras muchas quedaron gravemente heridas. El Consejo se vio obligado a tomar una decisión, y echó un maleficio a todos los guerreros que luchaban. Al final del día dos nuevas razas fueron originadas por aquel hechizo: vampiros y licántropos. No importaban si había afectado a humanos o magos, ambas razas quedaron perjudicadas sin excepciones. Aquellos que quedaron maldecidos sin poder volver a exponerse a la luz del sol fueron repudiados al lugar más recóndito del mundo mágico, pues eran un gran peligro para todos; los otros no tuvieron tan mala suerte, pues solo una vez al año se transformaban en lobos gigantes y, en parte, seguían siendo humanos, por lo que pudieron seguir conviviendo con el resto de las personas. El Consejo sabía que ambos eran muy peligrosos, así que les prohibieron la entrada en el mundo humano a vampiros y licántropos, capaces de transmitir su maldición.
Esta radical pero eficaz solución trajo de vuelta el equilibrio a ambos mundos que tanto tiempo había estado perdido. Pero seguía habiendo una duda que mantenía alerta al Consejo, y es que, si habían separados a terrenales y magos para siempre y básicamente era imposible que pudieran comunicarse, ¿cómo habían podido los humanos entrar en su mundo?>>

Los niños comenzaron a hablar entre ellos preguntándose esa pregunta e intentando resolverla.
- Ledi, si algunos vampiros y licántropos habían sido antes magos, ¿por qué no usaban su magia contra El Consejo?- preguntó uno de los niños.
- Bueno, la maldición que les echaron era lo bastante poderosa como para neutralizar la magia.

Después de unos minutos hablando con ellos consultó su reloj. Las once en punto.
- Bueno niños, me tengo que marchar ya. Mañana vendré y os traeré ese pastel que tanto os gusta.
Todos los niños sonrieron y despidieron a Ledi con una gran sonrisa. 

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