- Veamos, ¿por dónde iba?Ah, ya recuerdo...
<<Con todo esto la armonía volvió a sus vidas. Muchos reyes llevaron a los habitantes de ambos mundos por el camino de la paz y la felicidad. Cuando se creía que todo estaba arreglado, humanos y magos volvieron a entrar en guerra. Miles de personas murieron y otras muchas quedaron gravemente heridas. El Consejo se vio obligado a tomar una decisión, y echó un maleficio a todos los guerreros que luchaban. Al final del día dos nuevas razas fueron originadas por aquel hechizo: vampiros y licántropos. No importaban si había afectado a humanos o magos, ambas razas quedaron perjudicadas sin excepciones. Aquellos que quedaron maldecidos sin poder volver a exponerse a la luz del sol fueron repudiados al lugar más recóndito del mundo mágico, pues eran un gran peligro para todos; los otros no tuvieron tan mala suerte, pues solo una vez al año se transformaban en lobos gigantes y, en parte, seguían siendo humanos, por lo que pudieron seguir conviviendo con el resto de las personas. El Consejo sabía que ambos eran muy peligrosos, así que les prohibieron la entrada en el mundo humano a vampiros y licántropos, capaces de transmitir su maldición.
Esta radical pero eficaz solución trajo de vuelta el equilibrio a ambos mundos que tanto tiempo había estado perdido. Pero seguía habiendo una duda que mantenía alerta al Consejo, y es que, si habían separados a terrenales y magos para siempre y básicamente era imposible que pudieran comunicarse, ¿cómo habían podido los humanos entrar en su mundo?>>
Los niños comenzaron a hablar entre ellos preguntándose esa pregunta e intentando resolverla.
- Ledi, si algunos vampiros y licántropos habían sido antes magos, ¿por qué no usaban su magia contra El Consejo?- preguntó uno de los niños.
- Bueno, la maldición que les echaron era lo bastante poderosa como para neutralizar la magia.
Después de unos minutos hablando con ellos consultó su reloj. Las once en punto.
- Bueno niños, me tengo que marchar ya. Mañana vendré y os traeré ese pastel que tanto os gusta.
Todos los niños sonrieron y despidieron a Ledi con una gran sonrisa.
Este es un libro que estoy creando. Intentaré subir una nueva entrada cada viernes
sábado, 16 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
Capítulo Uno
<< Muchos siglos atrás existió un mundo en el que los magos convivieron con la especie más simple y humilde que habitaba en aquellos tiempo: los humanos. Por muy diferentes que fuesen aquellas culturas, magos y terrenales vivían en armonía. Compartían mercancías, festejaban fiestas juntos e incluso se casaban unos con otros. Poco a poco se levantaban pequeñas guerras para liderar a ambas razas, por lo que surgió El Consejo, una organización que gobernarían sobre todos ellos. Muchos se ofrecieron a ocupar un puesto en él incluso sabiendo que si salían elegidos deberían abandonar a sus familias para retirarse al lugar donde vivirían los integrantes del Consejo.Mediante candidatos y elecciones se escogieron a los cinco integrantes: tres humanos eran Razmorian, Roxanne y Owsel, y dos magos eran Leocadia y Wayne.
Gracias a ellos magos y terrenales vivieron muchos años de felicidad. Pero llegó el fatídico día en que Wayne les traicionó a todos. Se descubrió que había llevado a cabo terribles fechorías, traficó con órganos y practicó la magia negra. Fue buscado y perseguido, pero un día desapareció y no volvieron a verle jamás. Esto hizo que los humanos comenzaran a desconfiar de los magos. La paz en el mundo se quebró y las guerras entre ambas razas se fueron sucediendo. El Consejo intentaba buscar una solución para todo eso, hacerles entrar en razón, pero magos y terrenales eran muy testarudos y solo pensaban en ganar las batallas.
La última de estas batallas fue la más significativa de todas. La llamaron "La Guerra del Destierro". Cuando los ejércitos estaban preparados para luchar El Consejo apareció anunciando que habían tomado una decisión, la decisión de desterrar a todos aquellos que habían participado en las sangrientas batallas llevadas a cabo. Humanos y magos temieron y prometieron cambiar de actitud y llegar a la paz. Para asegurarse de que cumplían lo dicho separaron ambas razas, que quedaron conectadas únicamente por portales mágicos que aparecían a voluntad de El Consejo....>>
Ledi dejó de hablar durante unos instantes. Le encantaba ver cómo los adolescentes se removían en sus camillas esperando a que continuara hablando. Llevaba varios años yendo al hospital de Broocklyn para hacer compañía a los niños que residían allí por alguna razón. Su vida era perfecta: hacía lo que más le gustaba, vivía con su nieta que era buena estudiante y pocas veces la sacaba de quicio. Todo iba sobre ruedas, aunque sentía que algo no iba bien. Por una parte estaba feliz pero por otra sentía añoranza hacia ese lugar que tanto hacía que no visitaba. Nunca antes, desde que llegó a la ciudad, había sentido algo tan fuerte. La tristeza se apoderó de ella y unas lágrimas asomaron por sus ojos. Rápidamente se las secó, respiró hondo y continuó contando la historia a los chicos....
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